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La dieta es un elemento clave en la prevención de
la diabetes tipo 2 (del adulto) e indispensable en el tratamiento
y sus complicaciones. En muchas ocasiones representa el único
y el principal elemento terapéutico para el control
metabólico de estos pacientes.
El elevado índice de fracasos y la complejidad en
ocasiones de las dietas favorece el bajo cumplimiento. Es
importante adaptarla a las características individuales
de cada paciente.
La DM 2 es más frecuente con mayor edad, y el riesgo
aumenta con la ingesta calórica elevada, la obesidad,
el sedentarismo. También el consumo de alcohol conduce
directamente a una resistencia a la insulina, hormona que
normaliza los niveles de glucosa en sangre tras la ingesta.
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