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Ante todo asegúrese de que el paciente acude
a las visitas con el especialista. Muchas veces las personas
deprimidas no son conscientes de su enfermedad y rechazan
las terapias.
Es importante que la familia acompañe al paciente
a las consultas para mostrarle apoyo, así como
para informar al médico de los posibles cambios
en la situación del paciente. |
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También es importante que la familia controle
que el paciente toma la medicación ya que la pérdida
de memoria o la apatía hacen que el paciente se
descuide en este aspecto. |
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No presionar ni obligar a la persona deprimida a que
realice ciertas actividades.
Se debe insistir pero de forma suave, proponer y estimular
y, si lo rechaza, insistir levemente para que no tenga
ningún sentimiento de culpa e inutilidad. |
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Es importante acompañar a la persona a realizar
esas actividades de las hablamos, como por ejemplo; pasear. |
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No presionar al enfermo para que le cuente sus problemas.
Habrá que preguntarle cómo se encuentra
pero sin insistir en muchos detalles. Esperar a que tome
la iniciativa. |
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Restar importancia a lo que está sucediendo no
es adecuado, ya que el paciente entonces se siente incomprendido
y culpable por no saber sobreponerse a su estado. |
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Comunicar al paciente alguna mejoría que haya
notado. Repetírselo incluso una o dos veces pero
sin exagerar. |
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Mostrar confianza en el futuro y en el tratamiento,
asegurándole que la evolución será
buena. |
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Tener paciencia y tener una actitud comprensiva y considerada
es esencial. Una persona deprimida no tiene la culpa de
encontrarse en esta situación. |